viernes, 9 de mayo de 2014

El área de Educación de IU León en apoyo a la Huelga de la Limpieza de la ULE

El Área de Educación de IU León denuncia la degradación insoportable a la que se está llevando a la Universidad de León. La Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León y el rectorado de la ULE conducen a esta universidad al colapso. El último capítulo de este despropósito es la actitud con la que se está respondiendo a la muy legítima defensa de los puestos de trabajo y sus condiciones laborales que está haciendo el colectivo más débil de sus trabajadoras y trabajadores.
La Universidad de León lleva demasiado tiempo sufriendo la falta de financiación por parte de la Junta de Castilla y León. Este hecho, explicado por las supuestas dificultades económicas del gobierno de la comunidad, condena a la asfixia económica a las universidades y está llegando a situaciones insostenibles e intolerables. Reducir los salarios del PAS (personal de administración y servicios) y el PDI (personal docente e investigador), empeorar las condiciones de trabajo y reducir los derechos laborales al mínimo legal es la senda ya iniciada. Este es el contexto del actual conflicto que mantiene en huelga indefinida a los trabajadores y trabajadoras de limpieza de la ULE.

Es indignante que la Junta, de acuerdo con el Rector de la ULE, trate de suplir esta falta de ingresos con un incremento de las tasas de matrícula de los estudiantes y ahora lo haga con la privatización de servicios y reducción injustificada de presupuesto que condenan al paro y la precariedad laboral a personas que contribuyen con su trabajo a la calidad de la institución universitaria y que en muchos casos ha supuesto toda una vida laboral dedicada a la universidad.

Los continuos recortes que están padeciendo las universidades y que están teniendo consecuencias muy graves en la calidad del servicio que prestan a la ciudadanía, tanto docente como investigador, repercuten directa y muy negativamente en su papel de motor para el avance social y económico.

Ante esta situación, Izquierda Unida denuncia que existe una responsabilidad compartida y en ningún caso asumida. El rectorado debe presionar a la Consejería de Educación que está provocando la asfixia económica de la ULE y defender ahora los puestos de trabajo de las trabajadoras y trabajadores de la limpieza, pero, por el contrario, se niega a recibir a las trabajadoras y trabajadores e intenta criminalizar y deslegitimar su legítimo derecho a la huelga. Al mismo tiempo la Junta de Castilla y León debería presionar lo suficiente al Gobierno Central para que garantice la suficiente financiación de una Universidad Pública de calidad, pero, por el contrario, impone unos servicios mínimos abusivos.

Pedimos al rector que no sea cómplice del deterioro de la universidad pública y comience a comprometerse en la defensa de la mejor Universidad para León, lo que pasa necesariamente por asumir su responsabilidad en las decisiones tomadas y defender a todas las personas vinculadas laboralmente a la ULE. Defender, para todos ellos, sus puestos de trabajo y unas condiciones laborales dignas.
También denunciamos que reformas y corrientes de opinión acerca de la Universidad, catalizados en muchas ocasiones por la Estrategia Universidad 2015, están sirviendo para cuestionar el carácter de servicio público de la universidad y dando amparo para atacar el funcionamiento democrático de la misma, el compromiso de financiación pública y las condiciones laborales del profesorado y del personal de administración y servicios. Las opciones políticas neoliberales que apuestan por el adelgazamiento del sector público se plasman en la universidad en una reducción de la financiación por parte de los gobiernos y un aumento indiscriminado de las tasas, dificultando el acceso a la misma a las clases más desfavorecidas. Y es el caso ahora de aquellos que, en esta espiral de precarización para el desmantelamiento, se ven condenados al paro.

Entendemos, por lo tanto, que nos enfrentamos a un contexto general de degradación de la Universidad Pública que se inició mucho antes del actual conflicto laboral que se vive en la ULE pero que presenta en él una de las caras más dolorosas. Los recortes presupuestarios implican pérdida de puestos de trabajo, de derechos laborales y, lo peor, de prestigio y calidad del servicio público universitario. Es responsabilidad del rector de la ULE dar respuesta a esta situación. El rector está obligado a defender estos puestos de trabajo como obligado está a garantizar la mejor Universidad posible para León.

El conflicto actual forma parte del enredo en el que se encuentran los gobiernos de la política neoliberal enfrentados al imposible artificio de enmascarar en la racionalización y la austeridad las consecuencias sociales y laborales que sufren los estudiantes y los trabajadores y trabajadoras de la Universidad de León.
 
José Antonio Alegre. Coordinador del Área de Educación de IU CyL.

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